Andévalo

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Localización

Listado de Municipios

Geografía e Historia

A medio camino entre la costa y la sierra, la comarca del Andévalo es un extenso territorio ubicado en la zona central de la provincia de Huelva que aglutina a estos municipios: Alosno, Cabezas Rubias, Calañas, El Almendro, El Cerro de Andévalo, El Granado, Paymogo, Puebla de Guzmán, San Bartolomé de la Torre, Sanlúcar de Guadiana, Santa Bárbara de Casa, Valverde del Camino, Villanueva de las Cruces y Villanueva de los Castillejos. El Andévalo es dehesa y mina. Un territorio que ha sufrido fuertemente el éxodo rural, aún hoy mantiene un paisaje destacable. Sus grandes extensiones forestales, aunque a veces degradadas por el eucaliptal, ofrecen una imagen semisalvaje de esta comarca, dominada por el matorral, la dehesa y las grandes explotaciones mineras abiertas a lo largo de la historia. Además, constituye la reserva hídrica fundamental del oeste andaluz, a pesar de que muchos de sus ríos, atravesando las zonas mineras, hayan teñido sus aguas de óxidos y azufre.

Municipios

La población más antigua de El Cerro del Andévalo se establece en la falda sur de un pequeño cerro, aprovecha las aguas del río Araque, que cruza el terreno, y se dedica a la agricultura (cereales, viñedos y legumbres), a la extracción de pirita de las minas cercanas y a la cría de ganado en los extensos pinares que rodean el municipio. Hoy parte de sus habitantes se dedican a la labor artesanal del cuero, la madera y el bordado. Localidad de antiguas tradiciones folclóricas, celebra fiestas populares como la romería de San Benito Abad, el primer domingo de mayo, en la que mujeres ataviadas a la antigua usanza, "jamuguera", se suben en mulas o asnos adornados para la ocasión y bailan al son de fandangos, folías y poleos. La Feria se celebra la primera semana de agosto y su gastronomía ofrece platos típicos como la caldereta sambenitera, el potaje de gurumelos, las ensaladas de orégano y los dulces llamados "anjuelas". Cuenta su patrimonio artístico con monumentos construidos entre los siglos XV y XVIII: la iglesia de Santa María de Gracia, de reminiscencias mudéjares; la ermita de la Santísima Trinidad, construida en el siglo XVI; la barroca ermita de los Dolores, del siglo XVII, y el Molino del Regente, de la misma época. Junto a éste hubo una ermita erigida en honor a la Virgen del Andévalo. La ermita de San Benito, construida en 1435, está muy vinculada a la vida y los festejos de la comarca.

Fundado en 1444 bajo el señorío del Duque de Medina Sidonia, Alosno es habitado ya por fenicios y romanos, que explotan las riquezas mineras de sus montes, aunque sus raíces étnicas se remontan a la civilización de Tartessos. En su término se localizan, en efecto, las míticas minas de Tharsis, explotadas ya por los fenicios 1.000 años a.C. En época moderna, los alosneros tienen en sus manos el monopolio del café, el azúcar y el bacalao españoles y poseían factorías y barcos propios que atravesaron el Atlántico. Algunos alosneros llegan a presidir la élite política de países suramericanos, como Machado Núñez, presidente de la República de Guatemala en el siglo XIX. En la población destacan la parroquia de Nuestra Señora de Gracia, de porte clásico, pero sobre planta mudéjar, así como la ermita del Señor de la Columna. Hermosa arquitectura civil en su urbanismo, con la curiosa Calle Real y las esquinas de acero de sus casas, de tipo regionalista en la calle Nueva.

Alosno es conocido como la cuna indiscutible del fandango de Huelva. Es una expresión folclórica que en un flash back nos puede llevar incluso hasta los antiguos Tartessos. No en vano, el arqueólogo e ingeniero francés Ernesto Deligni, redescubridor de las minas de Alosno en 1800, concluye que analizando la calcinación de sus minerales es posible que en esa zona se asentara esta vieja civilización de la que poco se sabe. Lo que sí se puede asegurar a ciencia cierta es que Alosno es la cuna principal de un estilo cargado de reminiscencias históricas que poco o nada tiene que ver con el flamenco en su génesis, pues éste ni siquiera se sabe que existiera por entonces, pero posteriormente ha ido siendo asimilado como una parte más del acervo musical andaluz, de manera que se han ido formando tres grandes núcleos fandangueriles en la provincia: la ciudad de Huelva, el Andévalo y la Sierra Alosno celebra sus fiestas con las tradicionales luminarias de San Antonio Abad (enero), los Carnavales, las Cruces de Mayo y la fiesta mayor de San Juan en la que los Cascabeleros recorren las calles del pueblo tocando la Alborá. La romería de La Rama es una de las escasas romerías de Navidad andaluzas. Los recios aguardientes de Alosno han tenido justificada fama y en la gastronomía local destacan la caldereta de borrego, habitual en todo el Andévalo, y el encebollado de liebre.

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