Odón Betanzos Palacios

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7maravillas de Huelva2.png Candidato a "maravilla de Huelva"
Categoría:personajes

Poeta, Novelista y Catedrático

  • Doctor en Filosofía y Letras, es Catedrático español que enseña en la Universidad de la ciudad de Nueva York (recinto de Staten Island) y ha dirigido congresos y cursos en Universidades prestigiosas de Europa y América.
  • Miembro Numerario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, de la que es Director y Miembro Correspondiente de la Real Academia Española, de la Guatemalteca, Filipina, Chilena, Colombiana y Nicaraguense de la Lengua, así como de la Hispanic Society of America.
  • Presidente de la Fundación Cultural Hispánica de Estados Unidos.
  • Entre sus libros cabe mencionar en poesía: Santidad y guerrería (1969); Hombre de luz (1972); La mano universal (1985); Poemas el hombre y las desolaciones (1988); y De ese Dios de las totalidades (1991). En narrativa, la novela sobre la Guerra Civil Española, Dios dado de lo Alto, en dos partes (1980 y 1990); y en investigación Experiencias vitales en la obra poética de Miguel Hernández (1981).
  • Ganó el premio Vasconcelos de México (1990), el de la Libertad de Nueva York (1986).
  • Está en posesión de la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica y la del Mérito Civil, en su grado de Número, concedidas por el Rey de España; y la de Cristóbal Colón de la República Dominicana.
  • Hijo Predilecto del pueblo donde nació.
  • Ha sido candidato del Premio Cervantes de España.
  • Medalla de Plata de Andalucía 1989.

Biografía

Una infancia sellada por el dolor

1925: La Infancia en Rociana del Condado

Nace Odón Betanzos Palacios un 16 de septiembre de 1925 en un pueblo casi desconocido de la provincia de Huelva , Rociana del Condado (España), pero que, para el, sería uno de sus grandes amores. Pueblo andaluz que le dio el ser; pueblo de hombres curtidos por el sol y el trabajo duro de las faenas campestres; pueblo que sufrió en sus hijos la absurda guerra "incivil", a que asoló a todos los pueblos de España y de la que Odón Betanzos guarda un trágico e imborrable recuerdo al ser fusilado su padre en la madrugada del 19-20 de agosto de 1936; pueblo que hoy reconoce públicamente que dio luz a un poeta, a un novelista, a un escritor, a un hombre con raíces muy hondas y profunda de su tierra; podría singularizar y afirmar que dio luz al hombre.

Su padre, Manolo Betanzos, andaluz --también de Rociana del Condado, tenia dos hermanos: Adolfo y Adela; precisamente Adela jugará fundamental en la vida del poeta. Manolo era un agricultor honesto, que trabajaba de sol a sol con el propósito de poder llevar adelante a su familia. Hombre bueno--"bueno como el pan bazo," en expresión del poeta--, sencillo, con poca cultura, preocupado por los suyos, honesto, cariñoso, ciertamente de escasa cultura, pero noble como él solo, acostumbrado a una vida callada y silenciosa, preocupado mayormente en que la tierra no le negara el fruto de sus entrañas; de ideas fijas e inamovibles que, tal vez le llevaron a la muerte. Era un hombre hogareño que gustaba pasarse los días de lluvias junto a sus hijos, haciéndose niños como ellos.

Su madre Caridad Palacios, descendiente de una familia aristocrática vasca --los Urquijo--; hija menor de un joven de Victoria --Odón Palacios Ezquerecocha-- y de Soledad Urquijo y Orbea. Eran diez hermanos: Ignacio, Manolo, Emilio, Luís, Pepita, Pepe, Soledad, Jesusa, Pilar y Caridad. Desde los comienzos de su vida en Rociana, Caridad, se entregó a los quehaceres domésticos, adaptándose a una vida nueva, sencilla, de pueblo pequeño, vida totalmente distinta desde la que hasta entonces había llevado. Manolo y Caridad se conocieron de forma accidentada y fortuita. El poeta escucharía muchas veces de los labios de su padre el relato de aquel noviazgo fugaz y posterior matrimonio.

Fruto de aquel matrimonio Betanzos-Palacios fueron cinco hijos: Odón, Pepe, Manolín, Emilio y Marisol. En esta familia sencilla, como tantas otras del pueblo, crecía el futuro escritor. No tenía problemas; el cariño de los suyos lo envolvía; era plenamente feliz en la inocencia de sus años más tiernos.

1931: Los primeros años en la escuela de su pueblo

Todos los niños de su edad no tenían, salvo excepciones, otra posibilidad para aprender más que la de acudir a la escuela del pueblo --un grupo escolar formado por cuatro unidades del que Odón guarda gratos recuerdos. Aquel grupo escolar, cercado por unas verjas y con moreras en le patio de recreo, acudió Betanzos a los seis años de edad para comenzar el duro trabajo del aprendizaje de las Letras. Comenzó así, confundiéndose con otros muchos niños de su edad, de padres como e suyo, honrado , eso si, pero que no tenia más bienes que los pocos millares de viñas justo para vivir.

El niño se destacaba, ya desde los primeros pasos en la escuela, por su prodigioso talento y por su afán de saber sin límites. Será su maestro, " el de las barbas", ese maestro que sigue viviendo en el recuerdo de todos los hombres maduros del pueblo --don Francisco Pérez Toro-- quien le lleva de la mano de la cultura y quien ve en él la semilla buena de una mañana de primavera. Don Francisco, maestro de vocación probada, entregado a la labor docente, descubridor de talentos, alfarero experto que sabia modelar inteligencias infantiles con suma destreza; hombre de bondades, alma transparente. El poeta rocianero retratará al maestro- ejemplo , con gran amor y ternura, recordando en él los años de una infancia dolorida. Un fragmento de poemas se lo dedica en su libro "Canciones redondas (1953) "El Maestro":

Barbilla de nácar y alfiler de junco. frente de filósofo. Corbata de luto. La voz de manzana. Su reír de lujo. Don Francisco trenza la niñez del mundo.

Será, precisamente, en "Luisillo" (1957) cuando vuelve al recuerdo del poeta la figura de su maestro. En este libro Odón Betanzos nos describe la orfandad triste de un niño --su propia orfandad en gran medida--, llena de ternura, de amor y de calor humano. Don Francisco jugó un papel fundamental, decisivo, en los momentos más difíciles de la vida del poeta y no pudo por menos que revivirlo en el recuerdo en uno de los mejores poemarios de su primera antología poética:

Allí viene el maestro con el bastón de nudos y la nuez apagada. Todos dentro de la escuela y Luisillo en la puerta. ¿Verdad que te da miedo, Luisillo? ¡No! Pisadas descalzas que no suenan en el suelo pero sí en el corazón y Luisillo se presenta delante del maestro. Ya vimos las entrañas, Luisillos Mira como resbala su mirada sobre tu cuerpo endeble y sobre tu orfandad.

Odón Betanzos se preocupa desde el primer momento de los más débiles --de ahí unas de las características de su poesía, la de ser social--, de los menos afortunados, de los que tenían el pantalón " remendado por el culo", y ayudará a su maestro en las tareas docentes. Si hoy hablásemos con algunos de los hombres del pueblo de Betanzos, niños de ayer, nos dirían con orgullo que ellos fueron compañeros de Odón Betanzos, el de la calle Calvario, y que les ayudó en muchas ocasiones aprender lo poquito que saben.

Esta inquietud por saber, este afán de cultura, le llevaría a profundizar en sus estudios, a leer y devorar los libros, a impregnarse de sabiduría, a entrever su futuro. Es el momento en que el niño toma conciencia, tal vez claroscuro, de su vocación de escritor. Por ello, se entregará apasionadamente al estudio y no habrá fuerza alguna que lo desvíe del camino ya trazado.

1935: Los desastres de la Guerra Civil Española

Si los primeros años de su vida escolar trascurrieron de forma armónica y feliz para este niño a quien el Creador le dotó de una inteligencia privilegiada y de una sensibilidad prodigiosa, pronto se vieron truncada y empañada dicha armonía y felicidad por los acontecimientos que le marcaron definitivamente. La Guerra Civil Española estalló con todo su dramatismo, con toda su fuerza y vilurencia, con toda su crudeza, por las distintas regiones y provincias españolas y, como no, también llegó a Huelva y a Rociana del Condado. El odio se personificaba; la crueldad reprimida rompe la barrera; la sangre corre por las calles del pueblo y Odón contempla, impotente y asombrado, uno de los más espeluznantes cuadros; el fusilamiento de su padre acaecido en la tapia del cementerio del vecino pueblo de Villarrasa (Huelva). Este hecho, sentido y vivido en sus propias carnes, marcará definitivamente e irreversiblemente la vida de este niño. Solo contaba con diez año.

Pero el asesinato de su padre y los horrores de la guerra no lograron sus deseos y sus ansias de saber. Volvió a la escuela del pueblo en el curso académico 1936-1937; sin embargo su rostro ya no era el mismo, tenia muy cerca el fusilamiento de su padre. De boca en boca iban corriendo las horribles matanza que realizaban los hombres del orden establecidos; la gente del pueblo vivían asustada y no se atrevían a salir nadie de sus casas; los camiones de la muerte sorprendían en la noche silenciosa y el "pino gordo" sería testigo mudo de los hombres que caían en un baño de sangre. Por todo ello, el niño, alegre y vivaracho, se tornó sombrío y taciturno.

Una lucha interior enorme se desató en él que le marcaría para toda su vida y sería posteriormente, un constante en su obra.

Fue entonces cuando nuestro pequeño héroe, sacando fuerza de flaquezas, afronta la realidad con pulso firme y con ánimo decidido; despierta en el la responsabilidad de ser el mayor de sus hermanos y se echa sobre sus hombros el niño tierno la pesada carga de sacar adelante a toda su familia.

Todos estos sentimientos y vivencias se acumulan en su mente de forma casi obsesiva, y el niño comienza su singladura en un mar de aguas turbulentas.

Adolescencia-Juventud: Búsqueda de su identidad

1937-1942: Los comienzos de Bachillerato Elemental en Huelva

Que duda cabe que todos los acontecimientos descritos precipitaron la madurez de Odón Betanzos. De no haber acontecido la muerte de su padre de forma tan violenta y trágica, la vida de este hombre hubiera transcurrido por otros cauces totalmente distintos. Pero la realidad fue esta, y la vida del niño cambió inexorablemente de rumbo.

El maestro bueno, el maestro de vocación firme, se daba cuenta de la cantidad de niños que se quedaran para siempre en la oscuridad del olvido por carecer de medios económicos: y no quiso que tal ocurriera a Odón. El observaba, cada gesto, cada pregunta, cada intervención del niño en la escuela, y cada día estaba más convencido de que Odón poseía ya en germen la semilla de una vocación decidida.

A Adela, tía del niño, acude y le expone sus proyectos y le convence para hacer lo imposible con tal que el niño desarrollara lo que ya en sus inicios él había descubierto. Así pues, fueron su maestro y su tía Adela de quien se preocuparon del porvenir de Odón y le proporcionaron cuanto le fue necesario para que el niño continuara sus estudios en la capital.

Si un solo grupo escolar en su pueblo, un solo Instituto había, por aquellas fechas, en la capital, Instituto de Enseñanza Media "La Rábida". Allí se matriculó 1937-1938. tenia doce años.

Nada fáciles fueron estos años de estudios para él. Recursos económicos bien poco tenia su familia, pues los bienes de sus padres fueron incautados. Fue su tía Adela, hermana de su padre, quien se desvive por él y sus hermanos menores.

Aunque a duras penas, por la ya explicada situación económica de la familia, terminó el primer curso con sobresaliente en todas la asignaturas. En el segundo año se presentó a un concurso de becas promovido por la Diputación Provincial de Huelva, compitiendo con otros sobresalientes de cursos superiores al suyo; él ganó la beca y ello alivió su situación económica, pudiendo estar durante su estancia en Huelva en varios colegios: hermanos Maristas, San Ramón y Escuela Francesa, yendo por las tardes al Instituto.

Ni el hambre, ni el cansancio, ni la fatiga, ni la soledad, ni la tristeza, ni el llanto mermaron lo más mínimo sus ansias de saber. Los resultados académicos los demuestran: Odón obtuvo Matrícula de Honor en los tres cursos siguientes que estudió en Huelva.

1942-1948: Estudios de Bachillerato Superior y primeros trabajos en Madrid

La necesidad y penuria económicas agobiaban su casa; su madre tuvo que marcharse de su pueblo buscando la forma de rehacer su vida e intentando reunir de nuevo a toda la familia; sus hermanos estaban allí, en el pueblo, pasando calamidades, aunque mitigadas por la generosidad y entrega de su tía Adela, y él no podía resistirlo por más tiempo. Y fue por lo que decidió abandonar su tierra marchándose solo a Madrid, en busca de trabajo, en agosto de 1942, a los dieciséis años. A esta corta edad comenzó Odón Betanzos su emigración forzosa y duraría hasta 1956 cuando se estableció definitivamente en Nueva York (Estados Unidos).

En Madrid continuó sus estudios de Bachillerato, pero su vida cambió por completo al tener que trabajar para mandar dinero a su casa y costearse los estudios. Tuvo que hacer los tres últimos años de Bachillerato, 5º, 6º y 7º , por libre, estudiando por las noches y cuando su trabajo se lo permitía. Vida dura, difícil y poco placentera la de aquel joven de corta edad, pues simultanear el trabajo con los estudios no es nada fácil, y sobre todo el tener que matricularse por libre al no permitirle el trabajo la asistencia a clases.

Varios fueron los trabajos. El primero consistió en llevar la contabilidad y la administración de un almacén de muebles, en la calle Valverde, propiedad de un amigo de la familia de su madre --Caledonio Hernández--, "hombre bondadoso y cabal" , quien le ayudó bastante durante aquellos años de soledad, angustia, hambre y miseria.

Como no era suficiente el dinero que ganaba con ese trabajo, montó una papelería juntamente con un vasco --Aldámiz--, pero la experiencia duraría poco --tan solo unos meses-- debido a las múltiples dificultades que entrañaba el negocio en aquella época para proveerse de mercancías y porque el único que trabajaba era él.

Su primera residencia fue una modesta pensión en la calle fuencarral en donde Odón Betanzos encontró una habitación para aislarse y encontrarse, en soledad, con sus libros. Posteriormente, su madre decidió establecerse en Madrid con dos de sus hijos, Manolo y Marisol, y, juntamente con Odón, residieron en la casa de una hermana de su madre --su tia Pilar-- en la calle Valverde,8; finalmente, tuvieron su domicilio propio en la calle Montera, cerca de la Gran Vía.

A tantas dificultades se le añadió una nueva: Caledonio Hernández falleció y el negocio desapareció con su muerte, con lo que se quedó sin trabajo y envuelto en un mar de confusiones. Tuvo que buscar nuevos trabajos; el estudio le agobiaba hasta tal extremo que se diría en cierta ocasión "estudiaba como desesperado". Trabajo, estudios, problemas, penas...todo se acumulaba a la vez y el joven muchacho, sacando fuerzas de flaquezas, iba caminando en un mundo de incomprensiones. "No existía triunfos sin sacrificios", se repetía una y otra vez para darse ánimos; y su voluntad de roble superaba el mosaico de dificultades que le iban surgiendo.

1948-1951: Cádiz y la carrera de Náutica

Seis años duró la difícil estancia de Odón en Madrid: de 1942 a 1948. Terminado el Bachillerato Superior, se presentó en Barcelona al examen de ingreso para la carrera de Náutica por estar más cerca de Madrid; sin embargo, la carrera la hizo en Cádiz. Motivo: "la luz del sur tiraba de mi; Cádiz estaba más cerca de Rociana y allí me matriculé". Veintidós años tenia cuando partió de Cádiz a enfrentarse con nuevas dificultades, rumbo a los nuevos obstáculos , pero jamás pensó retirarse de la lucha.

Allí en Cádiz estuvo lo imprescindible para terminar la carrera. El 16 de enero de 1951 realizó el último examen, y el 2 de febrero del mismo año le dieron el historial académico de la carrera completa.

La carrera de Náutica, la necesidad de ganar dinero, las incomprensiones que tuvo que sufrir por el solo echo de ser hijo de un socialista fusilado, laceraban su ser y su sensibilidad.

Todo lo hizo solo, estudiaba de forma sistemática lo mejor y más completo de la literatura española y universal. Precisamente los años d Cádiz son sus primeros poemas serios --así los llama él-- que todavía se conserva inédito por deseo suyo, pero que manifiestan su angustia, agobio y tristeza infinita. Son poemas de hambre, dolor y rebeldía. Estos tres calificativos que el poeta dio al conjunto de poemas de esta época, sintetizan todo el vivir de Betanzos Palacios en sus años jóvenes. hambre pasó hasta la saciedad, porque gastaba lo imprescindible para poder subsistir con tal de llevar adelante la carga que voluntariamente se había echado a raíz del fusilamiento de su padre: su familia

Años terribles aquellos de Madrid y Cádiz. Rebeldía que le llevaría planear la muerte del dictador. Estaba herido de muerte y, como el ha manifestado, solo Dios pudo sacarlo del túnel sin fin que estaba metido.

Por los mares del Mundo

1952-1956: Su nuevo quehacer como marino

Terminado los estudios de Náutica , ya nada le unía a las tierras gaditanas, que si bien sentía cierta predilección por ellas por ser tierras andaluza --tan unidas a él por sentimientos y nacimiento--, no aplacaron en nada su alma dolida y su vida rota. Una alegría si se llevó: un título flamante que le posibilitaba probar nuevas aventuras.

Nuevamente recoge su "ligero equipaje" y vuelva a encontrarse con su madre y algunos de su hermanos en Madrid. Allí estuvo esperando barco durante seis meses. Al enterarse que su partida era inminente, no pudo por menos el poeta de ir a Rociana, su patria chica, para despedirse de su tía Adela y de sus hermanos Pepe y Emilio que con ella vivían.

Su primer barco: "Ría de Vigo"; capitán catalán, "hombre bondadoso y viejo", se embarcó como piloto-agregado (cadete) cuando tan solo tenía veinticuatro años. Un Mundo de ilusiones y esperanzas estrenaba: alegre como un niño que se le regalo el juguete tan deseado y negado durante mucho tiempo.

Las noches estrelladas y de luna nítida, acogía el pensar silencioso de este joven que estrenaba ilusiones; ese cuaderno de notas más de una vez lo abrió en la soledad de su camarote en un espacio abierto de cubierta y anotaba todo aquello que su corazón joven sentía y palpitaba, y poco a poco se fueron tejiendo versos las páginas blancas de aquel cuaderno; versos de añoranzas, unas veces; otra de tremenda angustia, de rabia y rebedía. Quizás saliera de aquellos versos marinos su primer libro Suspiros y recuerdo (1952), y los posteriores Pleamares (1953) y Resaca (1959) pudiera ser que el joven marino, poeta nuevo, hombre de mar por la circunstancias, de tierra por vocación, pasara largas horas pensando el la madre y los hermanos que había dejado, en el pueblo que asesinó a su padre --aunque después se convenció que "los pueblos son inocentes; los malos son algunos hombres".

Odón Betanzos no se embarcó como otro cualquier marino pensando en nuevas aventuras; se embarcó con la conciencia clara y con ánimo decidido a poner fin cuanto antes la situación calamitosa de su hogar dividido. Y así al recibir el primer sueldo, brotó la esperanza y la confianza en el nuevo amanecer, que lo veía lejano, allá en lontananza, pero posible.

A España llegó el primer dinero ganado; y el poeta respiró hondamente.

Diez meses estuvo en este primer barco realizando varios viaje por América. En Filadelfia se quedó y allí revalidó el título ofreciéndole un puesto como tercer oficial en el "Hellenic" --bandera panameña-- y ganando diez veces más que en el barco español. No lo dudó en aceptar aquel ofrecimiento porque tenia en sus manos la posibilidad de acabar de una vez por todas las penurias económicas de su familia, que tanto le angustiaba. A partir de aquel momento estuvo navegando siempre en barco con banderas extranjeras "ya que, como español, no podía navegar con bandera de los Estados Unidos. Esta decisión de Betanzos fue interpretada mal por las autoridades españolas considerándole como un desertor.

Parecía que el destino de Odón era el constante ajetreo y el cambiar de barco con frecuencia, pues al anterior barco le siguió el "Venus", como segundo oficial, y como oficial en el "Sanduch". Fueron más de diez barcos en donde estuvo navegando el joven piloto marinero surcando los mares y océanos del mundo entero: toda Europa, América del Sur, el Atlántico, el Pacífico y el mar de las Antillas. Los puertos de América del Norte, África, el Mediterráneo, Las Filipinas, La China, El Japón...En el alma del poeta se irían grabando sensaciones nuevas, experiencias, vivencias, paisajes, ciudades, gentes, costumbres...,dándoles formas y colorido en su creación poética.

Con veinticinco años le ofrecieron el mando de un barco. Lo pensó durante seis meses y renunció porque embarcarse le impedía realizar la obra de creación que tenia pensada. Quizás el mar no fuera el lugar más favorable como para desarrollar toda una obra de creación poética; le pareció que la vida en tierra seria lo más favorable para ello y renunció; renuncia que le suponía nuevo cambio de vida, afrontar nuevas situaciones, pero estaba firmemente convencido. Fue en 1953 cuando dejó de navegar por un tiempo, para de nuevo, lanzarse al mar hasta que en 1956 se estableció en Nueva York. (Estados Unidos) de forma definitiva.

Odón contrae matrimonio con Amalia Mígues

Fué en 1952, en unos de sus viajes a Nueva york, cuando conoció a la que sería su esposa, Amalia Mígues, hija de un español --gallego, de Pontevedra, que emigró a Estados Unidos cuando aún era un niño--, y de madre puertorriqueña, de Santurce. Odón Betanzos vio en ella su misma rebeldía, su brillante inteligencia, su capacidad administrativa, el talento y la compresión. Por aquellas fechas Amalia era profesora de Citología en la universidad de Nueva York, Universidad Privada. El noviazgo fue muy breve --tan solo un año aproximadamente--, casándose el el 21 de marzo de 1953. El 14 de enero de 1954 nació su hijo único, poniéndole de nombre Manolo, como el nombre de su abuelo paterno. Quiso el poeta perpetuar así el nombre de su padre en el hijo que Dios le había dado. Manolo fue abogado.

Experiencias acumuladas

En 1956, recién dejado de navegar, estuvo en Caracas donde, junto con dos amigos españoles, creó una empresa de importación y exportación. El negocio no dio resultados, a pesar del esfuerzo realizado, pues se necesitaba más capital del que disponían. Fue, precisamente en el corto tiempo que residió en Venezuela --tan solo cuatro meses-- cuando conoció y se relacionó con las figuras más sobresalientes del país. El poeta recuerda con especial cariñocomo en una comida (con Pedro Sotillo, Secretario de la Academia Venezolana y Senador de la República), se reunieron diez personas de las ocho que eran --habían sido ministros. A pesar del ambiente social tan favorable en que se movían en aquellas tierras, decidió establecerse definitivamente en Nueva York porque el clima no era propicio.

Bibliografía

Lírica

  • Santidad y guerrería (1969)
  • Hombre de luz (1972)
  • La mano universal (1985)
  • Poemas el hombre y las desolaciones (1988)
  • De ese Dios de las totalidades (1991)
  • Antología poética (1995)
  • Sonetos de la muerte (2000)

Narrativa

  • Diosdado de lo Alto (novela sobre la Guerra Civil Española, en dos partes, 1980 y 1990)

Crítica

  • Experiencias vitales en la obra poética de Miguel Hernández (1981).

Referencias

Fundación Odón Betanzos Palacios de Rociana del Condado.

Wikipedia

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