Monumento a la Virgen del Rocío (Huelva)

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7maravillas de Huelva2.png Candidato a "maravilla de Huelva"
Categoría:obra religiosa

Monumento a la Virgen del Rocío en Huelva realizado por Elías Rodríguez Picón.

La obra del inspirado escultor e imaginero de Rociana del Condado, Elías Rodríguez Picón, en la actualidad, atrae la atención de todos los que transitamos por las calles y plazas de nuestra capital por la calidad y cantidad.

Ocurría que la Plaza del Punto necesitaba una transformación en su estatuaria dentro del Plan de Monumentalización que se había forjado el Ayuntamiento y concibió elevar en la citada Plaza un Monumento que al par que sirviera como recuerdo emocionado a la reunión en aquel punto de las dos Hermandades rocieras de Huelva, tras su regreso de Almonte y con ello hacer especial mención en nuestra capital de una seña de identidad almonteña, contribuyera a embellecer el citado sitio de nuestra ciudad. Pero, vayamos a sus primeros latidos: El 15 de abril de 2005 nacía la Comisión Pro-Monumento a Nuestra Señora del Rocío, presidido por Aurelia Cazenave, camarista de la Hermandad de Huelva. En este sentido otro de sus miembros, Heliodoro Sánchez, recordaba en Huelva Información al día siguiente:

La Comisión Pro-Monumento y el Ayuntamiento depositaron su confianza en el reiteradamente citado escultor, hombre laborioso sobre toda ponderación, del que sería punto menos que imposible catalogar lo mucho y bueno que tiene producido hasta el momento.

A lo largo de seis años el maestro rocianero trabajó en la consecución de un sueño artístico y a la vez religioso. El día de la bendición del Monumento, visiblemente emocionado, decía:

El monumento a la Virgen del Rocío es un modelo de sobriedad, de euritmia, de proporciones elegantes (la obra tiene aproximadamente 4,30 metros de altura, con 4,50 metros de fondo y 3 metros de ancho, y pesa unos 6.000 kilos) de sereno equilibrio, de armoniosas reivindicaciones etnográficas que denotan una experiencia estética extraordinaria.

Realzada en bronce patinado, el grupo escultórico representa una escena de la procesión del Lirio de las Marismas, el Lunes de Pentecostés, con la Señora llevada a hombros desde sus andas de Reina Celestial por sesenta figuras de las que brotan interiores fulgores religiosos que les dan un extraño encanto. El contemplador advierte que respiran en todas ellas un armonioso contacto espiritual que se une a la Virgen.

Al no disponer de peana y estar a su mismo nivel, al surgir repentinamente del suelo la falange rociera, el contemplador del conjunto se siente un rociero más y una extraña sugestión se apodera de él a través de la elocuente sencillez de los planos. Lo curioso y grandioso a la vez, es que el artista ha utilizado personajes reales para encarnar al numeroso grupo. Incluso, figura el propio artista que está situado junto a su padre, alzando a su hijo de 22 meses, buscando el manto protector de la Señora. En este sentido, se puede decir que el artista ha partido de obras de arte individuales cuyos volúmenes se aprietan y forman un todo primoroso.

La obra también es portadora de muchos símbolos, como son las medallas de las hermandades de Nuestra Señora del Rocío de Huelva, de Emigrantes y de Rociana del Condado.

Corona la figura un artístico palio con el que el escultor remató su magnífico conjunto escultórico.


El día 20 de marzo de 2011 fue inolvidable para Huelva. Eran las doce horas y una luz como tamizada llenaba el aire, haciendo más diáfano el incomparable azul del cielo onubense. Sí, eran las doce de la mañana y los fulgores solares al reflejarse en las tonalidades verduscas de las plantas parecían que las explosionaban en su característico color. Alrededor de la imagen, cubierta, se apiñaban varios cientos de personas. Llegó entonces el momento que todos anhelaban: el descubrimiento de la obra: con cierta dificultad comenzó a descubrirse de la sábana blanca que la cubría y apareció ante todos el sublime instante del Lunes de Pentecostés en el que la Virgen del Rocío, vestida de Reina de las Marismas, es llevada a hombros de los almonteños.

Fue un instante íntimo, sentido, como son aquellos en que el alma del pueblo les da vida. Gritos de júbilo y el estallido de una gran ovación fueron preludio de una suelta de palomas blancas. Después, redobles de campanas por los altavoces, vítores en las gargantas de los ciudadanos allí reunidos, vivas dedicadas a la Blanca Paloma se traducían en un sentido homenaje a Ella. Este humilde servidor de la Historia de Huelva durante el acto inaugural estaba junto a Los Marismeños, Onuba, Manguara, Andares, Cantares de Huelva y Fernando Romero y declaro que la entonación de la Salve Marinera causó en el alma de todos los allí reunidos la más honda impresión y la emoción más duradera.

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