María Santísima de la Victoria Coronada (Huelva)

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«María Santísima de la Victoria Coronada» de La Victoria de Huelva en su procesión en su Traslado.

María Santísima de la Victoria Coronada de Huelva es una escultura procesional, titular de la Hermandad de La Victoria, de esta ciudad.

Historia

La primitiva imagen, obra atribuida durante largo tiempo a León Ortega y que documentalmente puede demostrarse su autoría al escultor onubense Joaquín Gómez del Castillo. Bendecida en la capilla de las Madres Teresianas el 8 de diciembre de 1940, festividad de la Inmaculada Concepción. Representaba a la Virgen cabizbaja y en actitud de desconsuelo. Imagen esta, de bellas facciones suaves, ojos negros semicerrados, nariz alargada y fina, labios carnosos y perfectamente modelados, así como barbilla suave dejando entrever un hoyuelo que caracterizaba el conjunto. Los ojos, de cristal, ribeteados por pestañas superiores en pelo natural, dejaban correr por sus mejillas dos lágrimas que partían de sus ojos. Las cejas finas y perfectas, algo descuidadas, daban naturalidad a una cabeza que se completaba con pelo tallado y recogido en su parte trasera a modo de rodete.

La imagen, en madera de ciprés, con fina encarnadura, presentaba débil policromía, sin apenas veladuras ni pátina. Los brazos, articulados, no estaban tallados, sino torneados, presentando juego de rótulas en hombro y codos, así como en las muñecas, de donde parten las manos finamente talladas y encarnadas. La estatura de la Virgen era de 1,67 cm desde la base del candelero hasta la cabeza. León Ortega retocó la Virgen en 1941 con buen acierto. Esta imagen sufrió un incendio fortuito cuando procesionaba en su paso, a la altura del Barrio Reina Victoria, el Miércoles Santo, 1 de abril de 1953, donde se destruyó prácticamente el rostro y manos.​ León Ortega fue el encargado de restaurar la imagen de la Virgen, así como la de San Juan Evangelista, de la que era autor y que al acompañar a la Virgen sufrió graves desperfectos.

La nueva imagen, restauración de la anterior, aún con cierto parecido presentaba connotaciones distintas a la anterior. Había cambiado. Sus rasgos más pronunciados, dando por tanto, una expresión más dolorosa. Los ojos más cerrados, dándole a la Imagen un aspecto casi oriental; en definitiva, aquella no era la Virgen de la Victoria, o al menos, no la imagen a la que la Hermandad y devotos estaban acostumbrados, por lo que la Hermandad nunca estuvo totalmente satisfecha con esta imagen, ya que se apreciaban cambios muy radicales con respecto a la imagen anterior.​

En 1967 el deterioro de esta imagen era evidente, grietas en la madera y saltaduras de estuco, hacen que la Hermandad se replantee el tema de la restauración, que es aprobada en Cabildo Extraordinario y que se encarga al escultor sevillano Luis Álvarez Duarte.

Trasladada la imagen a Sevilla y en reconocimiento rutinario de la misma, se aprecia desprendimiento de mascarilla, que fácilmente salta a pocos toques que diera el escultor. En ella se aprecia, que las partes que fueron pasto de las llamas en 1953 fueron rehechas a base de estuco, superponiendo este material y modelando sobre ellas, no contando esta restauración con una suficiente base científica, por lo cual el resultado podía considerarse más de buena voluntad que de acierto artístico, por lo cual, la Hermandad decide hacer una nueva imagen de la Virgen. El resultado de la nueva talla fue una bella imagen, distinta por completo de las anteriores que indiscutiblemente marcó una nueva etapa en la Hermandad.

Por ello nadie debe mirarse en el espejo de la restauración, que aún cuando la Hermandad siempre estuvo favorable a ella, fueron motivos puramente técnicos los que la desaconsejaron y consecuentemente se optó por la confección de una nueva imagen.

Esta imagen de la Virgen, se concibió, en su representación cronológica, entre la adolescencia y la edad adulta. De facciones aniñadas, pero de gran entereza, concretamente de 1,72 cm desde la base del candelero hasta la cabeza, está ligeramente inclinada hacia adelante, ladeando su cabeza hacia su derecha. Fue realizada en 1968, tal como consta en el dorso de la Imagen: "LUÍS ALVAREZ DUARTE, 1968."

A semejanza de las anteriores, es del más puro estilo sevillano en su confección: candelero de base ovalada de seis listones y forrado en piel marrón. Cabeza, torso y manos realizadas en madera de cedro, no así los brazos y rótulas, que son de madera de pino Flandes. Las actuales manos, finas y de dedos alargados, son debidas a la gubia de Antonio Eslava Rubio, verdadero prodigio en este tipo de trabajos.

Sede

Tiene su sede canónica en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, fue construida en 1928.

Salida procesional

Realiza su salida procesional en la tarde-noche del Miércoles Santo de la Semana Santa onubense, haciendo estación de penitencia desde su sede hasta la Plaza de la Constitución siguendo el paso del Nuestro Padre Jesús de la Humildad.

Bibliografía

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