Ermita de San Mamés (Aroche)

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Ermita de San Mames.jpg

Nombre del edificio

Aroche

Localización

Siglo XIII

Cronología

Arquitecto

Propiedad

Catalogación


Esta ermita es una de las denominadas ermitas de Repoblación, construida a finales del siglo XIII y principios del XIV, siendo ampliada y reformada en los siglos XV y XVIII. La relación de la Ermita de San Mamés con la ciudad romana de Turobriga, va más allá del simple reaprovechamientote materiales de construcción, como puede observarse en las columnas del ábside, el ara romana usada de soporte del púlpito o los sillares romanos usados para construir los porches exteriores. Además de usar de cantera de materiales el yacimiento, la ermita se asienta sobra la planta de un edificio anterior, la basílica romana de Turobriga, tal y como puede observarse en la parte inferior del muro norte, bajo algunos pilares interiores o en la separación del púlpito y las naves.

La ermita presenta planta basilical con tres naves separadas por arcos apuntados enmarcados sobre alfiz y presbiterio con bóveda nervada gótica. En el siglo XV se decoró la ermita con unos impresionantes frescos que reproducían escenas religiosas, tales como la Santa Cena o la Anunciación entre otras. Durante el siglo XVII se documentan numerosas epidemias de peste en la villa, lo que obliga a usar la ermita de hospital, encalando todas sus paredes y ocultando durante siglos los frescos de la ermita. En el siglo XVIII se añadieron los porches exteriores y el campanario. La reciente restauración financiada por la Consejería de Cultura, el Ayuntamiento de Aroche y el Obispado de Huelva ha devuelto la luz a aquellas escenas que quedaron selladas por la cal y que fueron descubiertas por vez primera en los años ochenta, cuando se procedió a la reparación de la cubierta de la ermita. Estas obras propiciaron la pérdida parcial de las escenas del muro norte, en la zona superior.

La restauración llevada a cabo a dejado a la vista tres escenas en el muro norte, un San Cristóbal con los peregrinos al cinto y el Niño al hombro, una Anunciación y la Santa Cena. Sobre el arco toral se ha documentado otra Anunciación y en el muro sur, la escena encontrada ha supuesto toda una sorpresa, se trata de una escena relativa a la conquista cristina de Aroche, donde aparece en mayor tamaño una imagen de Santiago, a caballo, luchando contra un personaje también a caballo del que apenas quedan restos, y que sería un “moro”, tras el cual aparece una fortaleza árabe formada por un castillo provisto de arcos de herradura, y una línea de murallas sobre la cual aparecen unos personajes, parecen femeninos, llorando y despidiendo a su ejército, que aparece extramuros. Podría tratarse de la primera y única representación pictórica de la reconquista de Aroche, y a pesar de que la escena se encuentra muy fragmentada por las muchas obras que ha tenido la ermita a lo largo de los años, quedan los restos sufrientes como para poder interpretar la escena.

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Se encuentra situada a 3 kilómetros del pueblo de Aroche, cerca de la Finca de la Belleza. De estilo mudéjar. Cronología: siglos XIII y XIV, XVIII

Popularmente es conocida así, pero su verdadero nombre era San Pedro de la Zarza. Está situada a unos tres kilómetros de Aroche, sobre el yacimiento de las misma ciudad romana de Turóbriga, en pleno Llano de la Belleza. A lo largo de los siglos ha sufrido diversas reformas y se le han adosado otras edificaciones.

El conjunto se constituye en un edificio exento, de planta basilical de tres naves, con ábside semicircular en la cabecera de la nave central y un testero plano las laterales, orientada de oeste a este, con unas dependencias adosadas a lo largo de los siglos. En sus flancos sur y oeste el templo se rodea de un pórtico de arcos rebajados sobre pilares rectangulares. La fábrica Mudéjar se ha conservado en el ábside en algunos muros y en la portada en el lado del Evangelio.

Accesos

Se accede al interior por tres puertas:

La principal, es de granito y se abre a los pies protegida por el porche que queda bajo el campanario. La de la Huerta, se encuentra en el costado norte, actualmente tapiada. Consta de un arco apuntado con arquivoltas de lóbulos, todo ello de ladrillo; el hueco va enmarcado en sendas pilastras y con un friso de esquinillas a modo de dintel. La del Santero, se abre a un ámbito lateral de la nave sur y que comunica con la terraza desde la que también se accede a la casa del santero.

Los materiales empleados en su construcción son la mampostería de caliza, el ladrillo en las portadas, ventanas, torre y en parte del ábside, y en algunos se utilizan como refuerzo grandes sillares romanos de granito de la zona.

Análisis arquitectónico

Las naves están separadas por unos arcos apuntados, que se hallan enmarcados en alfiz y se apoyan sobre pilares rectangulares con ángulos achaflanados. La cubierta de la central es de madera escuadrada por pares y tirantes y las laterales de rollizos directamente sobre los muros perimentales.

En la cabecera se dispone de un ábside, de la segunda mitad del siglo XIII. Lo forman dos cuerpos, uno rectangular y otro semicircular. La cubierta consiste en una estructura abovedada de ocho paños, cuyos nervios se apoyan en columnas adosadas de capiteles toscos en el rectangular y, en el semicircular mediante bóveda radial cuyos nervios se recogen en una clave central y descansan en columnas similares.

Este ábside esta adornado por el exterior con arquerías ciegas y una ventana mudéjar. El primer tramo del ábside ostenta al exterior sendos paños de arquerias ciegas de ladrillo a cada lado, compuesto por tres arcos dobles y uno triple. El resto de los paramentos son de mampostería con rafas de ladrillo. En el centro del tramos semicircular por el exterior se encuentra una ventana germinada de ladrillo.

La portada ciega de ladrillo del m,uro del Evangelio también remarca el notable mudejarismo del conjunto. Está labrada en ladrillo y constituida por un arco apuntado cuyo tras dos es polilobulado. El hueco se encuadra en un alfiz, que presenta su tramo horizontal a modo de dintel decorado por una labor de ladrillo en esquinilla. A los pies se dispone de la fachada principal, está formada por una portada ojival de arquivoltas apuntadas en el cuerpo inferior, que se encuentra labrada en granito y protegida por un porche, sobre la que se alza la caña de la torre campanario, que se remata de chapitel poligonal flanqueado por remates piramidales en las esquinas. En el testero meridional se abre otra portada, también de arco apuntado enmarcado por alfiz, que facilita el acceso desde la zona donde se sitúa la vivienda del santero.

Imaginería

La devoción a San Mamés la trajeron los repobladores, ya que por la parte del norte se le tenía mucha fe, llegando a convertirse en el patrón de Aroche. Se celebra la romería en honor a San Mamés en Pentecostés.

Conjunto de pinturas murales[1]

Autor: Anónimo

Título: Conjunto de pinturas murales de la Ermita de San Mamés

Técnica: Pintura al fresco y al temple

Medidas: De la parte descubierta: 8 m2, aproximadamente Epoca: Siglos XIV y XV.

En el interior de la ermita encontramos en sus muros pinturas. Se localiza el muro del lado del Evangelio y en su púlpito, aunque se reconocen restos en los pilares del edificio y en el muro axial. De la existencia de las pinturas se tuvo conocimiento en el año 1984 por cierto desconchones en la cal del muro del Evangelio que dejaban ver representaciones de pequeños personajes. Posteriormente, fueron intervenidas por la restauradora Blanca Guillén Arriaga quién, tras realizar algunas cartas y advertir la importancia del conjunto, recibió de la Dirección General de Bellas Artes el encargo de descubrirlas y consolidarlas.

Entre 1348 y 1350 llegó la peste a Europa, utilizándose esta ermita como lazareto para curar apestados y posteriormente se blanqueó con cal como medida profiláctica. En 1649 toda Andalucía sufrió los efectos de epidemia de peste y nuevamente se encaló toda la ermita quedando bajo cal las pinturas.

La técnica de esas pinturas es mixtas: dibujo preparatorio al fresco y terminación al temple y se podrían de la segunda mitad del siglo XV. Los colores empleados son planos, compuestos por pigmentos minerales ocres y rojos, sobre el blanco de la cal y al amarillento de la oxidación de las impurezas de ésta. Son pinturas en las que predomina el dibujo sobre el color, en base a un trazo grueso que contornea todas las figuras.

El estilo corresponde al gótico lineal, aunque con un carácter muy popular. Se trata de pinturas básicamente dibujísticas, donde la línea detenta el máximo perfilando los personajes y objetos representados, por le contrario, el color, a base de tintas planas, se emplea para rellenar los espacios. La concepción general del conjunto es muy polimétrico, aunque se busca el modelo mediante el empleo de negro difuminado en las zonas entrantes.


Ciclos iconográficos

San Cristóbal

(Christophoros: Portador de Cristo) Se trata de un santo apócrifo, cuya leyenda se remonta al siglo XI, aunque fue popularizado en el siglo XII por la Leyenda Dorada de Jacob de la Vorágine; Cristóbal era un gigante que vivía a las orillas de un caudaloso río y cuya ocupación era ayudar a peregrinos a vadearlo. Una tarde fue llamado por un niño que le pidió que lo cruzarse sobre sus hombros. Habiendo accedido. Advirtió como su carga se volvía cada vez mas pesada, tanto que el gigante tuvo que apoyarse sobre el tronco de un árbol que estuvo a punto de romperse. Entonces el niño se dio a conocer como Cristo, soberano del cielo y de la tierra.

Para probárselo le dijo a Cristóbal que plantase su cayado en la tierra. Y enseguida se convirtió en una palmera datilera cargada de frutos. Del relato se desprenden los atributos de su iconografía. Se le representa como un hombre de mediana edad, bardado y de estatura colosal, que lleva en la cintura a unos pequeños personajes que representan a los peregrinos que ayudaba a pasar el río y sobre sus hombros al niño Jesús. Su peso le hace valerse de un tronco de palmera que actúa como cayado. Fue una devoción muy popular a lo largo de la Edad Media en su condición de patrón de los peregrinos, representándosele frecuentemente a las entradas de los templos para que los caminantes se lo encomendaran al término de las rutas (maleantes, hambruna, epidemias...).

Santa Cena

La cena de Aroche representa el momento de la Institución del Sacramento. Cristo en el centro de la composición, alza con una mano el cáliz con la hostia, mostrándolos a los Apóstoles, y con la otra lo bendice. El modelo iconográfico repite miméticamente la composición la composición de la Cena que decora el Refectorio del Monasterio de San Isidoro del Campo (Santiponce, Sevilla) datable a mediados del siglo XIV y atribuida por el profesor Ángulo al Maestro de los Cipreses.

Anunciación

se trata de uno de los temas más importantes de la iconografía cristiana, pues no es sólo el episodio de la vida de la Virgen, sino el origen de la vida humana de Cristo, porque la Anunciación del Ángel a María coincide con la Encarnación del Redentor. La representación carece de aparato escénico, encontrándose la habitación completamente desnuda, salvo el citado reclinatorio de madera de estilo gótico-mudéjar.

Restauración de la Ermita

Ermita de san mames.png

En torno a 1786, con motivo del traslado de la Hermandad de San Mamés a esta Ermita, se ejecutaron obras de importancia construyéndose en estos momentos los pórticos, la torre y otras dependencias, obras en las que interviene el alarife portugués Pedro Rodríguez.

En 1956 se realizan obras en la Ermita en la zona de la terraza y casa del santero.

En 1970 se realizan obras en la cubierta y limpieza de exterior e interior, realizado por el arquitecto Rafael Manzano con un presupuesto de 1.066.752 pesetas.

En 1972 se comenzó la restauración al haber sido declarado monumento histórico artístico provincial, aunque no ha sido finalizada totalmente.

En 1975 restauración de cubiertas, de los pórticos y repaso de la solería vieja. Realizados por el arquitecto Rafael Manzano con un presupuesto de 764.501 pesetas.

En 1981 restauración y consolidación general. Realizado por el arquitecto Alfonso Jiménez Martín. En 1984 fueron intervenidas las pinturas de los muros de ermita por la restauradora Blanca Guillén Arriaga, quien tras realizar algunas catas y advertir la importancia del conjunto, recibió de la Dirección General de Bellas Artes el encargo de descubrirlas y consolidarlas.

De 1991 a 1998 se hicieron las obras de la cubierta nueva, rebajes exteriores y limpieza general. Realizada por la Consejería de Cultura, llevada a cabo por el arquitecto Manuel López Vicente, con un presupuesto de 29.257.126 pesetas.

El lugar es centro de la Romería de San Mamés que se celebra en primavera, tratándose de un acontecimiento tradicional en el ámbito de la religiosidad popular y relacionado con rico patrimonio etnográfico de la sierra.

Hasta el siglo XVIII estaba localizada esta devoción y evento en la misma frontera con Portugal, pero al ingresar en 1834 dentro de la provincia de Huelva, se priva a Aroche de una tercera parte de su término municipal, al impulsar la diputación provincial la colonización de Rosal de la Frontera, abandonando así la ermita y llevándosela a San Mamés.

Leyenda de San Mamés

Imagen de San Mamés

En la época napoleónica, un Teniente de Ingenierías llamado Cristóbal, se había quedado mudo porque una bala le había causado daño en las cuerdas vocales.

Estando en el hospital que se encontraba en el Convento de la Cilla, conoció a una chica del pueblo llamada María Victoria, al verla se enamoró de ella. Ella lo invito a que la acompañara a la procesión de San Mamés, para que le pidiera al santo que le devolviera el habla., pero el no pudo acompañarla porque tenia que marcharse algunos días, aunque le prometió que cuando volvieran irían juntos a pedírselo.

Cristóbal volvió en Agosto y el pueblo rebosaba de alegría, ya que rea la feria. El padre Lorenzo, párroco de la localidad, propuso que el primer día de Feria se celebrará la Romería ya que no pudo celebrarse en Pentecostés.

Los peregrinos bajaron en procesión hasta la Ermita de San Mames, Cristóbal y María Victoria se vistieron con sus trajes de romero y acompañaron al santo andando porque iban de promesa. Después de llegar a la Ermita y celebrar la misa, se celebró un concurso de caballistas en el cual participó Cristóbal, porque el caballo de él, lo llevaba el hijo del Conde de Mora, José Pedro, el cual se había caído del caballo. Cristóbal fue el mejor en desfilar, quedando como ganador, cuando desde lo alto del caballo se oyó un grito que decía: ¡Victoria! ¡María Victoria!

Todo el mundo se quedo sorprendido, y comenzaron a gritar: ¡San Mames le ha dado el habla! Cristóbal se bao del caballo y fue a darle gracias al Santo. El pueblo decidió hacerlo hijo predilecto del pueblo, ya que había vuelto a nacer de nuevo.


Referencia

  1. Resolución de 21 de diciembre de 1987, de la Dirección General de Bienes Culturales por la que se ha acordado tener por incoado expediente de declaración, como bien de interés cultural, a favor del bien mueble titulado Conjunto de Pinturas Murales de la Ermita de San Mamés, en Aroche (Huelva)

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