Iglesia-Castillo Santa María Magdalena (Paymogo)

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El castillo de Paymogo se sitúa en lo alto del cerro, en el extrarradio del núcleo urbano, y alberga la actual Iglesia Parroquial de Sta. María Magdalena; constituyendo un auténtico hito dentro de la trama urbana y formando el conjunto más emblemático y de mayor aceptación popular de la localidad.

Vista del castillo

Descripción

Lo que hoy podemos ver del antiguo Fuerte de Paymogo es una construcción defensiva abalaurtada, de forma rectangular, compuesta de cuatro baluartes en las esquinas unidos entre si por sendos lienzos o cortinas, quedando el espacio interior ocupado en gran parte por la Iglesia parroquial. El fuerte fué construido entre los años 1644 y 1666, a fin de defender la zona y a la población de los ataques llevados por los portugueses durante la Gerra de la Independencia en la que el pais vecino se separó de la Corona de España.


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Los balauartes se orientan aproximadamente a los puntos cardinales. Dichos balauartes, que contaban con dos cañoneras en el siglo XVII, fueron reformados en el siglo XIX para alojar hasta seis piezas de artillería. El acceso a los balauartes se llevaban a cabo mediante tres rampas, a fin de facilitar el movimiento de los cañones. De estos balauartes, solo el de orientación Este conserva su planta pentagonal completa, y de los lienzos quedan simples restos. Las dependencias cuarteleras se edificaron adosadas a los muros de la iglesia, contando con cuerpo de guardia, dependencias para el alcaide, cocina, cuadras, algide (actualmente cegado), almacenes, el antiguo polvorín, que es una construcción cuadrada con cubierta a cuatro aguas, con escasa pendiente, rematada en las esquinas por sendos merlones piramidales y con las puertas cegadas. El recinto estaba definido por un antemuro poligonal, con forma de estrella de ocho puntas. Entre dicho antemuro, hoy desaparecido, y el fuerte quedaba un foso.

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La entrada al recinto estaba en la zona SE, de la que en la actualidad no se conservan restos, y presenta actualmente el aspecto de una explanada de acceso a la iglesia.

El fuerte está construido con parámetros de pizarra rellenos de tierra. En el adarve se conservan aún restos de solería original, formada con quijarros. En el balaurte Este, el mejor conservado, se observan grandes restos de enlucido de cal de un grosor notable.

La Iglesia es de cajón, de una sola nave, como otras muchas de la zona que siguen el mismo esquema. Su planta, de forma casi rectangular, se encuentra dividida en su interior en cuatro tramos marcados por pilastras, que sustentan los arcos fajones de sus bóvedas. Están constituidas éstas por una curiosa bóveda de cañón, con una moldura que imita la arista, enmarcada por sus correspondientes arcos formeros. En cada uno de estos arcos laterales, carentes de rosca, se abren los correspondientes huecos de ventana, rectangulares y de dintel toscamente curvo, que se hallan cegados alternativamente. En su volumetría interior destaca la altura frente a sus dimensiones en planta, relativamente reducidas. A los pies finaliza en un doble coro. El sotocoro se cubre por un forjado plano, de viguetas madera, de reciente construcción que se apoya en un gran arco de hormigón visto, que ocupa todo el ancho de la nave, como consecuencia de la restauración realizada en los años 90 del pasado siglo. En la cabecera se desarrolla la Capilla Mayor en dos tramos yuxtapuestos, el primero se compone de un ábside afacetado, de reminiscencias mudéjares, elevado sobre una gradería y se cubre con bóveda en forma de incompleto cuarto de esfera; y el segundo es una antecapilla, que recuerda a un imposible crucero, situada bajo una gran bóveda hemiesférica sobre pechinas y de planta casi circular, cuya imposta se halla moldurada por unos canecillos. Los paramentos laterales se hallan recorridos a la altura de la imposta por una moldura compuesta por un cuarto bocel como base y diversas molduras rectas alternadas; en el centro de ella se sitúa un taqueado de dados. Esta moldura se halla compuesta sobre otra más antigua y sencilla, cuyo testimonio se encuentra en un tramo del muro del coro. Por su sencillez, puede considerarse, a ésta, como coetánea al levantamiento de la iglesia. Debido a un aparente desplome de sus muros laterales, se encuentra actualmente atirantada, a la altura de la imposta. La iglesia se ilumina por seis ventanas situadas en los laterales bajo los arcos formeros, a partir de la bóveda hemiesférica. A los pies se sitúa un óculo central vidriado En el lado del evangelio, en la zona del presbiterio, se sitúa la capilla de los Dolores. Fue levantada como Sagrario para dar amplitud al templo a fines del siglo XVIII. Se encuentra construida aprovechando el espacio situado entre los dos estribos laterales, de escasa profundidad pues, y se accede a ella a través de un arco de medio punto abierto en el muro. En el lado opuesto a la Capilla Sacramental se halla la sacristía. Se trata de un espacio rectangular que se cubre con losa de hormigón visto y cubierta al exterior de colgadizo a un agua. Su disposición actual obedece igualmente a la ampliación de fines del siglo XVIII y a las restauraciones realizadas en los años 90 del pasado siglo. En el resto de la nave se disponen diferentes mesas de altar, algunas con su correspondiente hornacina, que contienen diferentes retablos de escaso valor. En la Capilla Mayor encontramos un retablo de yesería de nulo interés y de reciente fabricación. A los pies y a continuación del sotocoro se encuentra la actual Capilla Bautismal. Tiene planta cuadrada y se cubre con bóveda vahida. La ilumina un óculo lobulado. Es también producto de la ampliación citada anteriormente, aunque sufrió diversas reparaciones y restauraciones a lo largo del siglo XIX. Se comunica directamente con el exterior por medio de una simple puerta adintelada de menores dimensiones que la lateral y sin pretensión alguna. Al lado opuesto se sitúa un pequeño almacén que fue anteriormente Capilla Bautismal y Archivo Parroquial. En el lado de la epístola se sitúa la entrada principal al templo. Se trata de un hueco de medio punto, flanqueado por pilastras de orden dórico, apoyadas sobre mínimos pedestales trapezoidales. En la parte superior se sitúa la cornisa moldurada, muy sencilla, apoyada sobre las pilastras a través de un taqueado. La portada avanza hacia el exterior del cuerpo de la iglesia, hasta el límite marcado por sendos estribos laterales que la flanquean; de esta forma se da lugar a un pequeño vestíbulo, a modo de atrio o cancel, que define perfectamente la zona de entrada. Parece casi impropia del arquitecto que la dictara, A. M. de Figueroa, dada la simplicidad decorativa de la misma, poco acorde con las características formales de fines del XVIII y de otras portadas de la zona de la misma época.

La torre, situada en la esquina de la epístola, a los pies de la nave, se desarrolla en tres cuerpos perfectamente diferenciados. El inferior, que constituye el vástago, es un sencillo prisma de carácter macizo con tres únicos vanos, los dos superiores algo mayores. Una sencilla cornisa remata este cuerpo básico y nos traslada al cuerpo de campanas. Se caracteriza éste por una acusada sencillez formal, propia de la transición del último barroco al neoclasicismo que tiene lugar con el maestro Figueroa. Consta el campanario de un arco de medio punto en cada lado flanqueado por pilastras dóricas pareadas con basa, que se apoyan en un amplio pedestal moldurado en su parte superior.

Reconocimentos

El conjunto formado por la Iglesia Parroquial-Fuerte de Paymogo fue, a partir del Decreto de 22 de Abril de 1949, declarado de forma expresa Monumento Nacional.

El Fuerte de Paymogo fue catalogado en el Inventario del Patrimonio Cultural Europeo (I.P.C.E.) en 1968, por la Dirección de Bellas Artes.

En la actualidad, la Iglesia Parroquial-Fuerte de Paymogo, según la Disposición adiccional 1ª de la Ley 16/85 de 25 de Junio, pasa a ser considerado como Bien de Interés Cultural.

Galería

Bibliografía

Datos obtenidos del proyecto del arquitecto Antonio López Domínguez para la 2ª fase de la restauración del Fuerte Castillo de Paymogo.

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