Historia de Rosal de la Frontera

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Durante toda la Edad Media este territorio adquiere protagonismo, al constituirse como espacio fronterizo inestable entre los reinos de Portugal y Castilla. A mediados del siglo XIII había caído en manos del rey portugués Alfonso III, pero muy pronto Alfonso X El Sabio se apropió, para Castilla, de Aroche, población a la que pertenecía el territorio que nos ocupa. Sancho IV a partir de 1293 organiza la defensa de la llamada Banda Gallega. Este Status Quo será reconocido en 1297 por el tratado de Alcañices que fija las fronteras entre los dos reinos al oeste de Aroche.

Sin entrar a detallar los pobladores del término, del calcolítico, propios de toda la zona y con yacimientos datados pero sin estudiar, y sirvan de ejemplo el del Cerro de la Abeja, el monumento megalítico de la Posada del Abad y el poblado adyacente, villas romanas, cementerio paleocristiano donde Rodrigo Caro encontró una lápida, perteneciente a una mujer arabricense, nos centraremos en los pobladores que aparecen a lo largo de toda la edad media en el término fruto de los viajes de la mesta y que son los que confieren parte de la base de la sociedad actual.

En el término de Rosal de la Frontera, había existido desde la edad media una aldea rural, que en el XIX, tras su destrucción por los portugueses y abandono (1642) , se decide su repoblación, lo que da origen a una vigorización poblacional y económica en la Sierra de Huelva, siempre condenada a la marginación, que hace que la zona cobre un impulso desconocido hasta ahora, basado en una "simple" repoblación.

El lugar o enclave geográfico donde está situado Rosal de la Frontera es en la parte más occidental de Sierra Morena que limita con Portugal, justamente en el valle del Chanza y a dos kilómetros de la línea de frontera.

El origen de esta población se debe a una aldea llamada aldea gallego. Esta aldea no logró establecerse de forma permanente y acabó desapareciendo debido a las luchas con los pueblos limítrofes a raíz de la Guerra de la Sucesión. Más tarde se producen varios asentamientos, que ya dan lugar al término actual de Rosal de la Frontera, siendo relativamente moderno, aproximadamente unos 157 años, llamándose en sus inicios como Rosal de Cristina, por agradecimiento a al Regenta María Cristina. Ya en 1896 recibe el nombre de Rosal de la Frontera.

A pesar de ser una población de reciente creación, su impulso data de 1822, su término, no obstante, se haya vinculado a unos aconteceres históricos siempre marcados por su situación de frontera que lo convierten en zona de frecuentes litigios, dependiendo su pertenencia a uno u otro país de las veleidades, caprichos o cambios de política de ambas coronas, Castilla y Portugal.


Tenemos constancia documental y patrimonial de los viajeros de la mesta, del pastoreo trashumante que ya en el siglo XIII contaban con una ermita de repoblación, cuyos restos muy deteriorados aun se conservan, donde se celebraban cantidad de actos, tanto religiosos, como militares y sociales, y donde se festejaba una romería que aglutinaba, en torno a San Mamés, santo traído por ellos, a gentes de todos los pueblos de alrededor, incluidos los portugueses.

Cercana a esta ermita se encuentran los restos de la que posiblemente sea la plaza de toros más antigua de España ya que existen documentos de la misma de 1599. Esta plaza en proceso de rehabilitación del entorno se dió a conocer públicamente por D. Antonio Rodríguez Guillén en las XVIII Jornadas de Patrimonio de la Comarca de la Sierra que se celebraron en el 2003 en esta localidad.

En el cabezo de La Charneca, dentro de lo que hoy es el término de Rosal de la Frontera, aparece el primer núcleo poblacional, que no el único, pero sí el más conocido, pues los testimonios escritos nos remiten a otros más pequeños y diseminados, denominados Rosal de Arriba y Rosal de Abajo, sin entidad ambos para tener iglesia.

El principal núcleo era llamado Aldea del Gallego, nombre que tal vez se debiera homonímicamente a algún emigrante de esta región establecido al efecto en la dehesa llamada de Cortelana, según testimonios escritos, hoy Dehesa del Carmen.

La Aldea del Gallego era un núcleo que basaba su vida en la ganadería y posteriormente en la agricultura y que no puede precisarse con exactitud su creación, aunque es posible que ya existiera en todo el siglo XVI, pues los fundadores son pastores de la Mesta que llegan a nuestras tierras durante toda la Edad Media, y no hay que olvidar que existe una ermita de repoblación del XIII en sus aledaños. Esta aldea tenía unos 600 habitantes y una iglesia que dominaba la población cuyo culto estaba dispensado a la Virgen de los Remedios; aldea de la que hoy no quedan más que sus restos esparcidos. Ésta, de habla portuguesa en casi su totalidad, fue destruida por partidarios del rey lusitano en 1642, en los sucesos que acontecieron durante la Guerra de la Independencia del país vecino, Rebelión de Braganza, huyendo los habitantes a Aroche, no ocupando más, de forma seria y segura, esta pequeña población.

Así pues nos encontramos con una zona muy conflictiva, de gran valor estratégico y con asentamientos bastante alejados de la frontera, siendo estas causas definitivas para que los gobiernos liberales de 1822 se interesen por la zona y pretendan realizar un experimento de repoblación que después intentarán importar al resto de Sierra Morena. Se cree que la repoblación de Rosal fue un ensayo particular de reforma agraria que por su localismo no tuvo validez general, además ni la reforma en la propia población pues aunque al principio las tierras se repartieron y explotaron en régimen minifundista, por diversas razones se inició poco más tarde un proceso de concentración de tierras que dio al traste con las intenciones de la reforma agraria.

En la fundación de la nueva villa hay que resaltar el tesón de algunas personas sin las cuales Rosal no existiría, destacando el diácono de Aroche, Gaspar García Soria, que en 1822 elevó a la Diputación Provincial una instancia, respaldada por 260 vecinos de Aroche, para que se les dejara repoblar la antigua Aldea del Gallego. Don Gaspar fue el alma de la colonización en fiel unión con Toribio Silbera (primer alcalde rosaleño) y Alonso de la Banda

Después de muchos sinsabores nace Rosal de Cristina, nombre en honor de la regenta, y no en la Aldea del Gallego como se ha dicho pues ésta fue destruida y sus habitantes dispersados, sino en los llanos llamados del Rosal y que ocupa el valle del Chanza. Este municipio cambia de nombre en el 1869., Rosal de Cristina por el de Rosal de la Frontera, debido a la corriente revolucionaria del momento coincidiendo con el estallido de la Gloriosa.

En este municipio fue encarcelado Miguel Hernández, al pasar la frontera en 1939. La prisión en la que estuvo es ahora la Casa de la Cultura "Miguel Hernández", donde está recreada la celda donde estuvo el poeta. También se ha instalado un centro de interpretación de su vida y obra.

En 1981 Su Majestad el Rey Juan Carlos acepta el nombramiento de alcalde honorífico de esta localidad serrana. También consta el nombramiento de la infanta Doña Cristina de Borbón y Grecia como reina de las fiestas de Rosal de la Frontera.

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