Ermita de Nuestra Señora de las Virtudes (La Nava)

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- Estudio Histórico:


El santuario de Ntra. Sra. de las Virtudes, como otras ermitas extraurbanas de la comarca, surge por un fenómeno de sincretismo religioso al cirstianizarse antiguos solares paganos, directa o indirectamente relacionados, con pequeñas deidades indígenas locales.

Ciertamente fue práctica común durante la Edad Media demoler antiguas edificaciones paganas para en su lugar levantar nuevos santuarios cristianos.

Dos razones justificaban esta conducta:

Una de orden espiritual: Pues suponía purificar estos espacios, a más de simbolizar el triunfo de la fe cristiana
Otra en el plano económico: Por el aprovechamiento y reutilización de materiales de obra.

Por su parte, la tradición popular explicó el inicio de la devoción a una aparición milagrosa de la Virgen en el sitio nombrado de “La Canal”, distante “medio cuarto de legua” del pueblo de La Nava.

En aquel lugar para conmemorar tan extraordinario suceso y para el mayor culto y devoción de la Virgen se decidió levantar un santuario. El proyecto inicial contempló un edificio de planta basilical de tres naves, del que sólo llegó a realizarse el ábside y el primer tramo de la nave central. Cerrado este espacio constituyó la primitiva ermita.

A comienzos del siglo XVII, (1619) coincidiendo coincidiendo con la proclamación de la Virgen de las Virtudes como Patrona de La Nava y el nombramiento del Cabildo Municipal de la Villa como patrono perpetuo de la hermandad, se amplió el templo primitivo con tres naves de arcos transversales.

-Análisis del edificio

Asentada sobre un importante solar arqueológico de época romana la ermita de Ntra. Sra. de las Virtudes parece ser el resultado de la suma de dos intervenciones en distintos períodos cronológicos.

El análisis detallado de su planimetría revela dos planes distintos de obras que dejaron sus improntas en el edificio actual:

-Primitivamente debió proyectarse una ermita de planta basilical, con arquerías dispuestas en el sentido longitudinal de las naves. De este momento quedó el ábside y el tramo central inmediato a él, paralizándose seguidamente las obras ante una presumible falta de recursos. Cerrado este espacio, mediante muros, constituyó la primitiva ermita.

-A comienzos del siglo XVII, coincidiendo con el posible nombramiento de la Virgen de las Virtudes como patrona de La Nava, debió ampliarse el templo, añadiendo a lo ya existente tres naves de arcos transversales. El resultado final sería la disposición que presenta en la actualidad.

Estas conclusiones se fundamentan en tres hechos:

1.- El marcado esviaje que presenta el citado ábside respecto de resto del edificio.
2.- La anomalía de que su arco de triunfo no se encuentre alineado con los testeros de las naves laterales, penetrando, por contra, profundamente en el primer tramo de arcadas transversales.

3.- La existencia en el tramo central inmediato al ábside, de un arco en disposición longitudinal que sugiere la proyección del edificio en este sentido.

El ábside aparece destacado del resto de la ermita en el deseo de diferenciar distintos espacios litúrgicos. Se consiguió este efecto mediante la mayor altura de su planta y enfatización óptica de su arco de triunfo, además de una baranda de hierro forjado en su acceso.

Se compone de dos tramos: el primero rectangular y el segundo ochavado, cubiertos respectivamente por bóvedas de cañón y cuarto de esfera. En este sentido se ha de decir que resulta de un gran arcaísmo la utilización de bóveda de horno con ábsides poligonales, donde es de rigor la utilización de la crucería. Posiblemente seria debido a la deficiencia técnica de los alrifes locales responsables de la construcción.



Muestra una seria de pinturas al fresco de difícil datación, con predominio de los colores ocres y negro. Se trata de una serie de motivos geométricos (más conocidos como “semilla de la vida”) que rodean a una cruz sobre un pedestal de gradas. Unas líneas desde los ángulos del ochavo hasta el centro de la bóveda parecen simular los nervios de la imposible bóveda de crucería.

Ya en el cuerpo de la Iglesia, se ha de señalar que las naves ses distribuyen mediante pilares rectangulares achaflanados realizados en ladrillos, que incluyen en su cimentación sillares de granito de procedencia clásica. No tiene capiteles, actuando como tales unas molduras corridas en salidizo. Sobre ellos apean arcos apuntados de rosca de ladrillo.

Su disposición transversal actúa de manera decisiva en la compartimentación del espacio, al negar la existencia de una disposición axial hacia el presbiterio (un efecto muy querido en la arquitectura islámica).

El último tramo del templo presenta dos arcos con proyección perpendicular al resto de la arquería, reforzados al exterior mediante estribos. Su misión fue reforzar el muro de los pies ante la sobrecarga que suponía una posiblemente espadaña situada en su cima y la caída en pendiente del terreno en ese lugar.

El único acceso del templo se verifica en el segundo tramo de la nave del Evangelio. Presenta una portada ligeramente adelantada de la línea de muro, formada por un arco apuntando enmarcado en alfiz. Sin concesión a lujos, su único detalle decorativo son una doble moldura en la línea de salmeres.Respecto a las ventanas diremos que son escasas y de pequeñas proporciones, en forma de saeteras con un profundo derrame interior, Ello produce un espacio bastante oscuro en el que el mayor foco de luz provendría de la puerta.

El piso de la ermita ha desaparecido totalmente, pero se ha deducido por testimonios orales, que se utilizaron tejas romanas como baldosas. Por su parte la techumbre es de madera a dos aguas. Un lugar magnífico que todos deberían visitar.

En el entorno de la emita de las Virtudes se observan restos constructivos de época romana (regulas y ladrillos), así como cerámica y monedas. En la construcción de este templo de época medieval se ha reutilizado materiales de construcción de época romana como sillares graníticos, tegulae y laterculi. En su entorno, también se han documentado escorias que son producto de elaboración de hierro. En este asentamiento se realizaría el tratamiento metalúrgico del mineral que podría provenir de las cercanas minas del Pringón. Podría definirse este asentamiento como una villae o poblado de época alto imperial dedicada a la explotación minero metalúrgica de hierro, además de actividades agroganaderas.

Otro ejemplo de material de época romana reaprovechada en la construcción de la ermita es el ara funeraria que se encontraba formando parte de uno de sus muros. La existencia de este ara nos indica la existencia de una necrópolis asociada a este asentamiento. Siguiendo la descripción de González Fernández (1989) se trata de "ara de mármol blanco, con molduras de base y coronamiento, está partida en dos fragmentos por una fractura diagonal, con pérdida de una pequeña franja horizontal. Ha perdido también su parte inferior y una ancha franja en su costado derecho; además presenta diversa fracturas en su cara epigráfica, que afectan a la lectura del texto. Tiene grabado en su costado izquierdo un simpulum, y en la parte posterior una escena de cacería que representa un jabalí perseguido por un perro y un jinete, del que sólo se conserva la cabeza y las patas delanteras del caballo".

En 2012 finalizan las obras de restauración en este santuario. Un lugar en el que el visitante o viajero, se encontrará con un paraje que no le dejará indiferente.



Referencia

Resolución de 20 de septiembre de 2001, de la Dirección General de Bienes Culturales, por la que se resuelve inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con carácter genérico, la Ermita de Nuestra Señora de las Virtudes, en La Nava (Huelva), publicado en BOJA nº117 de 9 de octubre de 2001.

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