Elogio a la Peña Arias Montano

De Huelvapedia
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Elogio a La Peña. Por no haber visto en cuanto he andado de España ni aun en otras provincias, un sitio semejante a este de la Peña de Aracena, en la cual concurren muchas cosas naturales, que, cuando se hallan cada una de por sí, son muy estimadas, como son la altura del lugar, la templanza del cielo, y sanidad de la habitación, abundancia de aguas, anchura del cielo y muchas otras partes a propósito de un acomodado retiramiento, he pensado muchos días ha de ser este lugar digno de ser poseído por un Rey, mayormente no habiendo en esta Andalucía estancia más fresca para el estío que esta, y ésta, y estando catorce leguas de Sevilla, y no tan que con buena cabalgadura no se pueden andar en un día; y siendo toda la tierra de entorno fresca y abundante de aguas, y de vino y frutas, y no falta de caza, si se guardarse con un poco de cuidado, lo cual se hará sin daño de heredades por ser tierra montañesa, y que esta todo el año verde. Persuádase v. m. que todas las partes necesarias para recreación de un Príncipe tiene este lugar, excepto los edificios que son de un pobre estudiante. Para conservarse en el estado en que yo lo tengo, bastará el precio de los frutos que pueden esperarse de lo que yo he plantado y ordenado, que serán más de quinientos reales en cada año, cuando por cuatro años fuese en continuación el reparo y plantación que he hecho, y con esto será habitable para cualquiera caballero, para habitarlo un Príncipe. Agua, piedra, monte y cal hay, todo muy cerca, para cuando se quisiese edificar; y entreteniéndose ansí debajo del nombre y titulo de algún patrón poderoso, no faltará en todo tiempo persona que lo quiera habitar, ora sea estudiante para pasar con reposo sus estudios, ora algún eclesiástico amigo de aprovechar con buena doctrina, porque hay aquí buena disposición para ello; pues son más de mil casas las que están derramadas por estos montes de Aracena, en las cuales quien enseñase sin interés ganará mucho para con Dios. Este sitio está en termino de Aracena, que es lugar de mil vecinos, dos leguas del, por un camino fresco; la una legua es del más hermoso camino de España y ansí cae en la jurisdicción de S.M. que todos estos montesinos son sus vasallos […] Tengo confirmación apostólica del contrato y cualquiera Prior será contentísimo de que S. M. sea patrón de la ermita y se sirva del sitio; porque ninguno querrá encargarse de entretener lo que yo aquí dejaré, aunque sea a costa de los frutos, no siendo el mismo prior aficionado a vivir en el campo, ni pudiéndolo hacer, porque ha de residir en su priorato en la iglesia; y solo el nombre de S.M. y de sus sucesores entreterná y sustentará esto con algún alcaide natural de la tierra que ponga aquí el que lo fuere del Alcázar de Sevilla; y por mi vida ello se entreterná con orden que yo podré dejar, aunque esté en otra parte sirviendo a S. M. y me esforzaré a mejorarlo entendiendo que es de S. M. Y por el contrario, pensando que moriré y quedará esto sin dueño, perderé el ánimo y propósito que tengo de mejorarlo. [Carta a Zayas] [La Peña, 16 de octubre de 1578]

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