Año de los Tiros

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Cruzando el río Tinto y fuera del término de Zalamea, hay antiguas minas donde aún es posible ver en píe teleras, el sistema de calcinación de la pirita al aire libre que provocó en el siglo XIX el conflicto conocido como “de los humos”. La combustión al aire libre de la pirita generaba nubes de ácido sulfúrico, lo que hoy se conocía por lluvia ácida, y dio lugar, el 4 de febrero de 1888, a una manifestación multitudinaria de zalameños/as y otros vecinos/as de la Cuenca Minera en protesta por las teleras de la Rio Tinto Company, al grito de “Abajo los humos viva la Agricultura”. Aquella manifestación, de cuyo trágico final conmemoramos el 4 de febrero de 1888, terminó reprimida por el Regimiento de Pavía y con un balance de muertos que nunca se ha podido determinar. Se cree no obstante que fueron más de un centenar las victimas de “año de la tiros”

El estreno de la película el “Corazón de la Tierra” ha puesto de actualidad un suceso ocurrido hace casi ciento veinte años. Como es natural, la película, y el libro en el que se basa, son historias de ficción que toman el hecho como fondo para el desarrollo de su trama argumental pero que, como no puede ser de otra manera por su carácter comercial, no narran los acontecimientos con la rigurosidad que la historia exige. Creemos que es pues el momento de aprovechar el interés que ha suscitado entre la gente esta película para narrar lo ocurrido de una forma lo más aproximada posible.

Afortunadamente hoy disponemos de una documentación que nos permite conocer con relativa exactitud lo ocurrido, podemos manejar actualmente para acercarnos a los hechos el diario del Congreso y del Senado, donde se debatió largamente sobre lo ocurrido, los telegramas que se cruzaron entre las autoridades durante aquellos agitados días, la correspondencia con la oficina Central de Londres, la declaración de algunos inculpados, el libro “Los humos de Huelva” escrito por un periodista zalameño de la época. Todo esto sin reseñar una multitud de documentos que directa o indirectamente se refieren a este asunto, así como las hemerotecas y publicaciones de reciente publicación.

En las minas de Riotinto se habían utilizado desde la antigüedad el sistema de calcinaciones al aire libre, las denominadas “teleras”, como forma de fundición del mineral. Cuando la Compañía Inglesa compró estas minas al Estado Español en 1873, industrializa su producción y el número y tamaño de estas calcinaciones aumentaron desmesuradamente, produciendo una enorme cantidad de humos sulfurosos que se extienden por toda la Cuenca Minera. Esta “manta” de humos alcanzó unos límites insoportables para la salud humana y para los agricultores de la comarca. Fue sin duda éste último aspecto en el que Zalamea se vio especialmente perjudicada por ser un pueblo en el que la agricultura y la ganadería tenían mayor importancia.

Paralelamente los humos también producían malestar entre los mineros ya que cuando las condiciones atmosféricas concentraban las emisiones de gases tóxicos en torno a la mina las trabajos se paralizaban y consecuentemente los mineros dejaban de percibir el salario correspondiente a ese día con lo que además de un problema medioambiental y de salud, los humos se convirtieron a la vez en un problema laboral.

Este es el germen del problema que en sucesivos artículos iremos describiendo para explicar como se fueron desarrollando hasta culminar el 4 de Febrero de 1888 en una manifestación que fue reprimida duramente por los soldados del Regimiento de Pavía.

Plaza riotinto antigua .JPG

Foto: La plaza del antiguo pueblo de Riotinto donde tuvo lugar la manifestación


Para entender el papel que Zalamea jugó en el suceso del año de los tiros es necesario retroceder un poco en el tiempo. Recordemos que Zalamea la Real fue el pueblo matriz de todos los que hoy componen la Cuenca Minera y que la segregación de las distintas poblaciones que se formaron fue consecuencia directa del crecimiento demográfico derivado de la explotación de las minas, que pertenecieron a la jurisdicción de nuestro pueblo hasta casi mediados del siglo XIX.

En 1841 se produce la emancipación de Minas de Riotinto (1) que se llevó todo el territorio del yacimiento minero y en 1885 lo hizo el actual pueblo de Nerva. Estas segregaciones fueron recibidas con cierta animadversión por parte de Zalamea porque suponían la disminución de su territorio por el que el pueblo se había visto obligado a pagar una elevada cantidad que lo endeudó durante muchos años. Por ello las clases dominantes mantenían una actitud hostil hacia lo administradores de las minas, por lo que no desaprovechaban oportunidad para enfrentarse a ellos, máxime cuando a esta circunstancia se le unió que la explotación minera supuso un golpe al poder absoluto que los terratenientes zalameños ostentaban en tanto les restaba mano de obra disponible y barata. Cuando los humos de las teleras se incrementaron como consecuencia del aumento de producción de la Compañía inglesa, los daños que originaron en los campos zalameños fueron realmente cuantiosos. Aquello fue la gota que colmó el vaso provocando que se formara la liga antihumista, presidida por don José Marín Ordóñez Rincón que era natural de Higuera de la Sierra y casado con una de las hijas de Don José Lorenzo Serrano, poderoso e influyente terrateniente de Zalamea, pueblo que se suma y encabeza este movimiento desde 1876 al tratarse del más afectado económicamente por los humos de las calcinaciones. Ambos propietarios van a liderar el movimiento de resistencia a las minas de Riotinto. Cuando comienza la década de 1880, las tensiones entre propietarios agrícolas y las minas se agudizan. Los directivos de la Cia. Inglesa utilizan toda su influencia para contrarrestar la protestas que les llueven de las poblaciones de alrededor, llegando incluso a promover la publicación de un decreto que declaraba las calcinaciones al aire libre como de utilidad pública (Paradójicamente en Inglaterra las teleras llevaban prohibidas desde hacia varios años). El decreto, aunque fue aprobado por el Congreso, no logró pasar, afortunadamente, el trámite del Senado.

Por su parte los pueblos del Andévalo y la Sierra afectados por las teleras comienzan a prohibir, a nivel local, las calcinaciones en las minas de su término aunque, generalmente, la prohibición era dejada sin efecto inmediatamente por el gobernador. El Ayuntamiento de Minas de Riotinto, influido por la compañía inglesa, se niega a hacerlo. Entre tanto, ambas partes intentan defender sus respectivas posturas utilizando todos los medios a su alcance. De esta manera se llegó a principios de 1888.


(1)El Antiguo pueblo de Minas de Riotinto estaba situado al noreste del Alto de la Mesa, entre ésta y Nerva. Era conocido popularmente como la Mina Abajo. Más tarde, ya en el siglo XX, al ser absorbido por la mina sus instituciones se trasladaron a un barrio situado al Sur, conocido como “El Valle”, que es el actual pueblo de Riotinto

José Lorenzo Serrano.JPG

Foto: D. José Lorenzo Serrano, el poderoso terrateniente de Zalamea que tanta influencia llegó a tener en la Liga Antihumista

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